Como buen alfa-hidroxiácido, el ácido mandélico posee numerosas aplicaciones en cosmética como en el tratamiento de imperfecciones de la piel o la hiperpigmentación. La clave de su acción antienvejecimiento radica en su actividad humectante y exfoliativa.

El ácido mandélico fue descubierto al calentar un extracto de almendras amargas diluido en ácido clorhídrico. El nombre deriva de la palabra alemana «mandel», que significa «almendra».

Dado que disminuye la profundidad de las arrugas proporcionando a la piel un aspecto más juvenil, basa su acción antienvejecimiento en su actividad humectante y exfoliativa, lo que favorece la eliminación de las capas superficiales de queratinocitos de la epidermis, lo cual, a su vez, activa la regeneración de dicho epitelio.

Propiedades del ácido mandélico;

  • Eliminar el acné y las marcas de acné. Debido a su efecto bactericida, el ácido mandélico sirve para deshacerse de las molestas marcas dejadas por granos y puntos negros, así como para prevenir futuros brotes de acné.
  • Retrasar el envejecimiento. El ácido mandélico actúa en la estimulación celular, favoreciendo que la piel se renueve y conserve durante más tiempo su aspecto lozano y juvenil.
  • Aclara la piel. Debido a su efecto blanqueador, el ácido mandélico se utiliza para aclarar las manchas producidas por exceso de pigmentación.
  • Hidratante labial. Ayuda a prevenir y eliminar las molestas grietas en los labios.
  • Peeling. Además, el peeling con ácido mandélico ayuda a tratar las diferentes imperfecciones de la piel, eliminando las células muertas. Las leves descamaciones producidas durante este tratamiento pueden ocultarse sin problemas con cremas hidratantes.

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